martes, 8 de abril de 2014

VAIVENES AMOROSOS

¡¡Hola soy Alexa!!! Liana no escribe entradas por que esta muy atareada. Pronto escribirá alguna. Como ya había dicho en el concurso de relatos. Sary Tens también quedó finalista. Aquí os dejo con su precioso relato. ¡¡Disfrutar de la lectura!!
                                                          VAIVENES AMOROSOS:   

Sabes que la quieres, pero ella te hace sufrir. La dices la verdad y se enfada. No te habla. Pasan los días. Constantemente, te van viniendo noticias de ella. Y piensas. Vuelves al momento en el que todo sucedió. En el que se lo dijiste, en el que ella corrió rápidamente por decirle la verdad. Ella cambia. Tus sentimientos, no. El mundo sigue caminando mientras que tú te quedas aliento. Piensas, pero no actúas. Medimos nuestras decisiones con precaución, con temor a la reacción. Observamos a un lado y al otro…

Aciertas en los momentos de dolor, pero ya no imaginas. Te quedas en tu habitación. Mirando las horas pasar. Escuchando tus latidos sufrir. Oyes su nombre. El tuyo. Sus labios susurrando el tuyo propio suavemente. Hablas de amor y él se va. Después de un rato, vuelven a aterrizar en tu cabeza. Sufres. Lloras. Los reniegas. Das una vuelta. Y otra. Te vuelves loca. Te abrazas a un peluche. Gritas. Tan fuerte para que todos sepan que sufres. Para hacer oír tu lamento, tu dolor. Te peleas con él, a pesar de que parte de la batalla está perdida. Lo tiras al suelo. Te levantas. Te diriges al baño. Te lavas la cara intentando mostrar una cara agradable, pero no puedes, por eso vuelves a la cama. Coges una hoja de papel, un libro, un cuaderno, tu propia mano… mientras vas escribiéndolo todo inconscientemente. Inhalas mientras te enfureces. Mientras piensas que la odias. Que la quieres. Y que ya no puedes volver a ser la persona que anteriormente eras. O puede que lo consigas y salgas de este trance. Cierras los ojos. Te relajas mientras afirmas que todo saldrá bien. El ambiente en el que te sumerges es relajado, insonoro y bastante alumbrado. No haces nada. Simplemente te quedas ahí, durante unos minutos, como si hubieses dejado de existir.

Vuelves en ti. Recobras la confianza. Sonríes alegre y calmada, a pesar de que la tormenta volverá. Empiezas a reírte sin razón aparente, saltas de la cama, bailas, cantas y de repente….
            “Tiene un mensaje”
Borras la expresión de tu cara. Estás asustada, pero igualmente, decides enfrentarte al móvil. Sigilosamente, lo coges. Lo miras. No puedes. Lo dejas. Pero no puedes esconderte del mundo. Al abrirlo te quedas en shock… No te lo crees. Es ella. Sus palabras. Te emocionas. Otra vez no… Gimoteas, te enfurruñas, das patadas a la pared, te tiras de los pelos… Sonríes de felicidad. Y decides salir de casa. Nadie más volverá a hacerte llorar. Dejas ya de sufrir. Llamas a su puerta y la abrazas, a pesar de sus ojos como platos. Ella corresponde a tu abrazo un poco más tarde que tú. No quieres que acabe.

Pero a pesar de todo, ella se separa. La miras de arriba abajo. Está en pijama con el pelo enmarañado. Ella se tapa la cabeza, avergonzada. Se las quita. No la besas, ni ella a ti, pero sí os quedáis mirando un buen rato. No hacen falta las palabras en estos momentos. Después de un rato, te invita a pasar. Hace el desayuno mientras te pregunta que haces allí. Tú te quedas extrañada, pero te dices que será porque se acaba de despertar. Os quedáis callada, mientras la dices con sinceridad que la perdones, mientras ella te responde que es ella la que tendría que pedirla perdón por ir corriendo y no haber afrentado lo que tenía que oír. Después del desayuno, os quedáis escuchando música. Miras tu móvil. Luego a ella.
  – Me encanta esta música-     A mí también. ¿Te lo pasas bien?-     No podría pasármelo mejor- dices mientras la miras coqueta mente y toqueteándola el pelo.Ella te mira algo incómoda, pero intenta mostrarse lo más sonriente posible. Después del típico: “Parece que va a hacer muy bueno” y “Sí” te quedas un poco más molesta. Empiezas a sentirse demasiado cargada con el ambiente y no quedan más temas de los que hablar. Cuando piensas que podrías decirla que te ha encantado su mensaje del móvil, ella se levanta de la cama:
            -¿Te apetecería bailar?
Te quedas sin palabras. Es lo que siempre has deseado. Coges su mano y simultáneamente, os guiáis la una a la otra en todo tipo de música. Te hechiza su manera de bailar, y a ella le impresiona tu destreza a la hora de soltarte el pelo. Ella, por fin, sonríe  por ti. Estás algo sofocada, pero ha merecido la pena. Mientras ella va a por dos vasos de agua, observas su habitación repleta de dibujos. Toqueteas su mesa y un papel sale de una carpeta. Antes de cogerla, consigues ver un dibujo con algunas letras. Ves palabras ofuscadas llenas de odio, pero no de dolor. También de algún sentimiento amoroso hacia ti. Lo guardas en su respectivamente carpeta. Ha hecho lo mismo que tú. Siente lo mismo. Ella llega, deja los vasos de agua. La vuelves a abrazar. Sonríe. Quieres besarla, pero antes necesitas saber una cosa
   -    ¿Fuiste tú quien escribiste el mensaje?-          Eh…. Yo-          Puedes decírmelo. No te lo voy a reprochar.-          De verdad que yo te lo quería escribir, pero como no podía…-          ¿Qué?-          Le pedí a otro que lo hiciera por mí.-          Dime que no estás hablando en serio.
Vas de un lado a otro, nerviosa, ella te coge de los hombros. Te relajas. Pasan unos momentos. Hay un silencio absoluto.
-          ¿Estás enfadada?Niegas con la cabeza, pero aclaras que si ella no sabía que decirte, podría haber ido a lo sencillo y verdadero. Ella se disculpa por haberla hecho creer lo que no era. Pero no está enamorada. Sólo puede darte su amistad. La dices que lo entiendes. La vuelves a abrazar, ya algo abatida y te vas. Caminas con un pesado andar y te sientes en el primer banco que ves. Te echas la mano a la cabeza y te cierras en tu tristeza y agonía. Observas a una pareja pasar haciéndose carantoñas. Suspiras. Sacas tu móvil y relees el mensaje. Ese mensaje que va dedicado para ti. Cierras los ojos y piensas en la persona que lo ha escrito. Te dispones a soñar y quitas tus lágrimas rápidamente. Incluso presientes los dedos presionando sobre las teclas, con cariño, con amor. Con un corazoncito. Que se abre y se hace infinito. Y que desboca todo su amor, como una gran cascada en un mensaje. Algo pequeño que se hace grande. En la calle no hay nadie, excepto tu amor y tú. Bueno y…
-     Te he echado de menos.  Perdona por tardar tantos días en responderte… pero, no sabía cómo decirte esto. Siempre hay palabras para todo, excepto para esto que siento. Me siento tan bien a tu lado. Duermo soñando contigo y sonrío al acordarme de ti. Por favor, perdóname y te haré feliz. Y si no estás contenta conmigo, haré lo posible por facilitar la felicidad. Porque me muero sino estás conmigo, pero aún lo paso peor pensando que tú estás triste, dolorida. Por eso sonríe, querida, porque todo lo bueno viene cuando menos lo esperamos. Ya tan sólo me falta decirte: Te quiero.
Mil besosALEXA

1 comentario:

  1. me encanta, es alucinante, Sary eres muy buena en esto de escribir relatos eh...

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