miércoles, 2 de abril de 2014

MUNDOS PARALELOS

Mi madre casi todas las semanas pierde un calcetín. No es que los pierda puestos, ni que se le caigan al patio cuando los está tendiendo –en casa tenemos secadora- sino que, simplemente, los pierde. Saca la ropa de la lavadora, la mete en la secadora,  luego nos reparte lo que es de cada uno y ¡anda!, que falta un calcetín. Siempre espera que aparezca la pareja en el próximo lavado, y deja al triste calcetín apartado en una cesta. Y nada, que no hay manera. No aparece. La cesta de los calcetines desparejados está llena, y no sabe la pobre qué hacer con ellos. A veces decide utilizar alguno para limpiar. Otras, ya harta de acumular inútilmente calcetines divorciados, los tira a la basura. Pero al cabo de uno o dos meses la cesta vuelva a llenarse. ¡Que desesperación!
Hace unos días ha ocurrido algo muy raro. A los demás no les preocupa, pero a mi madre y a mí nos tiene bastante escamados. Es que entre la ropa que sale de la lavadora ha aparecido un calcetín que no es de nadie. Al principio mi madre pensó que podría ser de algún colega del equipo de fútbol, pero no. Hasta me lo llevé a los entrenamientos para comprobarlo. Nadie lo ha reconocido, así que me lo he tenido que traer de vuelta a casa. Lo tengo en mi habitación y como no sé qué hacer con él, pues lo tengo atado a un barrote de mi cama. Mi cama es una litera de madera muy chula.  Anoche me aburría y me puse a trastear. Entre otras cosas absurdas que me puse a hacer, cogí el calcetín y me dio por examinarlo, a ver si tenía alguna marca o algo que pudiera darme una pista. Entonces me fijé. A la altura del talón aparecía un símbolo. No lo veía bien, así que me puse las gafas de lupa de mi abuelo –si las vierais os encantarían, molan muchísimo- y lo ví con claridad: era un círculo, un circulito bordado en un color muy clarito, entre beige y crema. ¿Tendría algún significado? No se me ocurría nada. Harto de pensar, me subí a la cama y me dormí. No soñé nada.
Hoy ha vuelto a ocurrir. De nuevo, un visitante de pies ajenos se ha colado en la lavadora. Mi madre no entiende nada. Ha hecho el gesto de siempre: guardarlo en la cesta por si aparece la pareja, con los otros. ¡Qué fe tiene esta mujer! A mí me parece que es algo mecánico, vamos, que ni se lo plantea: calcetín soltero, al cesto y se acabó. Pero como yo sigo algo mosca, he vuelto al cuarto de la ropa y lo he cogido del cesto. Me lo he llevado a mi habitación y me he puesto a observarlo. Qué curioso, tiene también un dibujito a la altura del talón. Esta vez es como un palito…no, parece una letra, mmm, sí, ¡Es una ELE! Un circulito el otro calcetín, y éste una ele…¿Y si el circulito fuera una letra O? OL. Estoy mareado, creo que me voy a acostar.

Este relato esta escrito por una persona muy especial y que la quiero mucho. Me ha proporcionado cariño y siempre al verla me alegro. Querida como eres tan especial para mi,pues a qui dejo un precioso relato tuyo...pero ten en cuenta que te mereces mucho más. Te quiero mucho.

Alexa
100000besosss
PS: Suerte en los estudios y exámenes.

3 comentarios:

  1. ¡¡¡¡¡Divertirossss con la lecturaaaa!

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  2. Que chulada, me encanta, no se quien es el autor, pero le felicito...
    Besos

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